La crisis
económica y sanitaria que se presenta en el mundo por la pandemia del
coronavirus tiene que analizarse desde varios puntos de vista. De un
lado, están las grandes corporaciones financieras y las multinacionales,
en especial las norteamericanas, que ante el confinamiento de más de la
mitad de la población mundial, se ven afectadas por el descenso de la
actividad económica, principalmente por la reducción ostensible del
consumo, de la actividad comercial y financiera de millones de personas;
y del otro, ya estaba notificada antes de la pandemia la proximidad de
una recesión mundial a consecuencia de la superproducción de mercancías y
el gran sobrante de capitales. El sector financiero, que cuenta con el
control de la mayoría de los gobiernos de los países, toma las
decisiones de proteger sus negocios, sus mercados y sus acciones:
primero son sus intereses corporativos, es lo que hemos visto en estos
aciagos días,
Los países
denominados en vías de desarrollo tienen mucho más dificultades con la
crisis, en tanto que se ven obligados por los organismos internacionales
como el FMI, Banco Mundial y OCDE entre otros, a tomar decisiones a la
medida de los intereses del gran capital financiero y los monopolios, lo
cual riñe con la necesidad de proteger su producción nacional, sus
empresas, su mercado interior, sus finanzas y en especial con la
protección de la mayoría de la población, que está en condiciones
totalmente desfavorables por la aplicación de las medidas de
globalización y libre comercio, que los ha llevado a la destrucción de
su aparato productivo, endeudamiento sin fin, disminución o
estancamiento de su crecimiento económico, empobrecimiento generalizado y
saqueo sin límites de sus recursos naturales y su mano de obra.
Las
organizaciones de los trabajadores a nivel mundial, la Central Sindical
Internacional (CSI) y la Central Sindical de las Américas (CSA), han
tomado nota de la grave situación que atraviesa la humanidad, señalando
con claridad que la primera determinación que deben tomar los gobiernos y
los organismos internacionales para afrontar la crisis es la de
disponer todos los dineros necesarios por parte de cada gobierno que
permita resolver en su orden la salud, la comida, los trabajadores y las
empresas. Es una acción integral, al unísono y sin pérdida de tiempo,
acompañado con decisiones que garanticen el aislamiento social riguroso,
las cuarentenas, hasta tanto se pueda disponer de una vacuna que
mitigue y neutralice los efectos del covid-19; de lo contrario, el
contagio y la pérdida de vidas humanas será incalculable. Los hechos
acaecidos en los Estados Unidos, España e Italia deben servir de
ejemplos negativos en el tratamiento de la pandemia. Para América Latina
se vaticinan mayores desgracias habida cuenta de los frágiles sistemas
de salud privatizados y puestos al servicio del negocio y el lucro,
además de las precarias condiciones laborales, desprotección sanitaria y
de derechos de toda índole que padecen los trabajadores de la salud,
potenciales víctimas como ya los hemos visto morir en Colombia y el
mundo por el coronavirus.
Los
trabajadores y sus organizaciones sindicales a nivel internacional
exigen urgentemente replantear las condiciones de las relaciones
laborales en el marco de la creación de riquezas y su distribución, que
la crisis no se siga descargando sobre los hombros de los trabajadores,
que no se arroje a las filas del desempleo a millones de personas; el
trabajo es lo único que crea riquezas en el mundo; sólo la actividad de
millones de seres en el ciclo de producción, consumo y producción
garantiza el desarrollo de una economía próspera e irrigadora de
bienestar. Así mismo, los países que no han alcanzado a desarrollarse
necesitan condiciones distintas a las existentes que le permitan de
manera soberana y libre construir su futuro.
Que la pandemia del coronavirus sea un punto de reflexión y análisis para todos los trabajadores del mundo y forjemos la más amplia unidad para luchar por los derechos laborales plenos de millones y millones de habitantes de nuestro planeta.
FUENTE CUT
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