Por amenazas los educadores vuelven a parar

Alrededor de 200 amenazas contra profesores y directivos sindicales de la educación, así como un homicidio, en lo corrido del año, son el principal argumento que los lleva a las calles de nuevo, según la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode).

Los profesionales vinculados a este movimiento sindical estarán en cese de actividades hoy y mañana, de acuerdo con su presidente Nelson Alarcón, quien señala que esto no tiene que ver con el presidente Iván Duque. Sin embargo, este es el noveno cese en su gobierno.

Explica que la relación se da por las recientes amenazas, que han llegado desde enero, firmadas por las autodenominadas Águilas Negras y nadie da explicación de qué o quién está detrás.

“Mire lo que pasó en El Salado, justo después de 20 años de la masacre en la que mataron 60 personas, nuestros docentes tuvieron que salir por estos panfletos”, dice Alarcón, intentando hacer un acercamiento de la realidad.

En 2019 fueron 950 profesores amenazados y 14 asesinados, mientras que en los últimos 30 años mataron a 1.102, según cifras de Fecode. Hace dos semanas, el más reciente atentado fue contra uno de sus directivos, Carlos Rivas, que salió ileso.

Por eso, en Medellín las jornadas se cumplirán así: hoy habrá una marcha que saldrá, a las 9:00 a.m., desde la sede de la Asociación de Institutores de Antioquia (Adida), pasará por la Avenida Oriental y terminará en La Alpujarra. El viernes empezará con un plantón en el Parque de las Luces y luego se iniciará una marcha que irá hasta la sede de Adida.

De manera similar buscan que la movilización ocurra en las principales ciudades del país sumando los 270 mil educadores de Fecode.

El panorama actual

Aunque hace un mes Alarcón valoró las reuniones y los acercamientos entre la ministra de Educación, María Victoria Angulo, y la Unidad Nacional de Protección (UNP), en aras de crear estrategias para proteger a los docentes, hoy cuestiona que las reuniones no se reflejan en acciones concretas para su protección. Por su parte, el Ministerio de Educación asegura que no se ha quedado quieto ante estas denuncias.

La ministra de Educación señala que los esfuerzos para garantizar su protección se han hecho en conjunto con la UNP y que el Gobierno tiene toda la voluntad de resguardarlos, por eso, llamó la atención de las Secretarías de Educación regionales y locales para que diseñen planes para que no queden expuestos.

La directiva ministerial 02 de agosto de 2019, firmada por la ministra Angulo, señala que para proteger al docente amenazado se deben cumplir cuatro aspectos: las amenazas deben estar comprobadas y sustentadas en la Fiscalía y la Policía, la valoración de riesgo debe realizarse con la autoridad municipal o departamental; si se solicita traslado, los argumentos deben ser “serios y objetivos”, y si en el proceso de verificación de pruebas se demuestra que las razones del traslado fueron “infundadas”, se le aplicará “el proceso disciplinario”, dispuesto en el Decreto 1075 de 2015.

Entre los cumplimientos se puede mencionar que el Gobierno incluyó en el Plan de Desarrollo aspectos reclamados, el aumento en el presupuesto y alrededor de $750.000 millones adicionales para invertir en infraestructura y programas de formación.

La Ocde, al analizar la situación en 2019, señaló que se necesita una inversión más fuerte para mejorar el acceso y la calidad de la educación y la atención de la primera infancia en Colombia, pues para la organización “el sistema enfrenta bajas tasas de matrícula para niños de 3 a 5 años”.

Hay que tener en cuenta que, aunque Colombia, de acuerdo con el presidente Iván Duque, tiene el presupuesto más alto de la historia en educación, con $44,1 billones, falta invertir más, pues solo el 9,2 % se destina en inversión en mejor educación ($4 billones), el resto de ese monto se emplea en gastos de funcionamiento: el 90,8 %, que equivale a $40,1 billones.

¿Reclamos son justos?

Cecilia Dimaté, decana de la Facultad de Ciencias de la Educación del Externado, asegura que “es preocupante que los estén matando”.

Por otro lado, Jhon Alexander Echeverri Acosta, docente de Envigado y finalista del Global Teacher Prize 2018 (reconocimiento a los mejores profesores del mundo), adhiere un problema que golpea tanto a los 329.888 educadores del país, como alrededor de 10 millones de estudiantes activos. Se trata de la corrupción. “Perjudica nuestra labor porque muchas veces se invierte el dinero en temas de orden político, olvidando la educación”, asegura.

En la otra esquina está la Confederación de Padres de Familia, que se opone a estos ceses, argumentando que afectan a los estudiantes. Ante esto, el directivo de Fecode responde que el tiempo empleado en estas jornadas “siempre se repone”.

Fecode no se olvida de los problemas de infraestructura educativa y, al respecto, Alarcón recuerda las demoras en los plazos de las entregas expuestos por la Contraloría General en 26 colegios, que se están construyendo actualmente en el país.

A esto suman lo que ellos determinan como falta de oportunidades para acceder a formación académica superior. En este caso, para mejorar sus condiciones se puede considerar una de las 65 recomendaciones de la Misión de Sabios, que apunta a la creación de un instituto que les permita obtener con facilidad capacitación. Así lo plantean los analistas consultados, quienes resaltan que, en su mayoría, los docentes deben sacar de su bolsillo para estudiar una especialización o una maestría y ponen de ejemplo a Alemania o Singapur, donde reciben becas para continuar su carrera, aunque reconocen lo distinta que es la realidad colombiana frente a la de esos países.

Retos de la educación
“Si un sistema educativo quiere ser de calidad tiene que preguntarse por el bienestar de sus docentes”, eso opina Wilson Bolívar, decano de la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia.

El experto pone de referencia los salarios, que son bajos en comparación con los de la región (ver infografía) y la situación de la salud relacionada con la ineficiencia de su régimen especial, que de todas maneras no les garantiza una atención eficaz y de calidad; incluso, dice Alarcón, de nada sirven las quejas ante la Superintendencia Nacional de Salud.

Por otra parte, asegura Bolívar, “los Estados piensan que la solución a los problemas radica en copiar modelos educativos, sin pensar en el bienestar del maestro o dar incentivos para educación de alta calidad, que se traducirá en mejores herramientas para enseñar en el aula de clase”.

Para completar, los padres de familia se han alejado del contacto escolar, a juicio del profesor Echeverri Acosta, quien dice que frente al poco acompañamiento “los colegios deben tomar medidas más drásticas ante casos de abandono educativo de los padres” e incluso plantea la importancia del acompañamiento de otras entidades del Gobierno para lograr el complemento de educación familiar necesario para los estudiantes.

Ahora, aunque no hay una fórmula mágica que permita encontrar las respuestas, Gabriela Delgado, profesora del Departamento de Farmacia de la Universidad Nacional de Colombia y quien hizo parte de la Misión de Sabios, sostiene que el camino que debe abordar Colombia es acatar esas recomendaciones que se conocieron en diciembre pasado, pues de una u otra manera, trazaron la ruta para que la educación, la ciencia y la tecnología se conviertan en un motor de desarrollo, no solo económico, sino social y que permita superar los rezagos.

FUENTE EL COLOMBIANO