De a poco revive comercio paisa

Seis semanas pasaron antes de que en La Bayadera, la pasarela de los repuestos y autopartes de Medellín, se volvieran a oír los alaridos clásicos de sus habitantes: “¡Préndala, déle chancleta, ¡acelérela!”.

Igual que Lázaro, el sector que estaba muerto abrió los ojos y dio sus primeros pasos ayer, luego de que el Gobierno reactivara nuevos sectores de la vida económica. “Gracias a Dios, lo necesitábamos bastante. ¡Ahora a esperar la clientela!”, dijo John Garcés, asesor comercial de Distribuidora Nasa.

Después, con el orgullo de quien estrena las reformas de su casa, mostró las medidas de bioseguridad que implementó con sus compañeros, para evitar la covid-19. La entrada está acordonada con cinta amarilla; en el piso hay huellas demarcadas, en las que deben ubicarse los clientes, a distancia del mostrador; y a un lado tienen los desinfectantes para las manos.

Él y sus compradores usaban el tapabocas, que ya se volvió una prenda tan natural como el reloj y las gafas. Estas medidas se repetían en otros establecimientos de la zona, tal cual constató EL COLOMBIANO en su recorrido por la ciudad.

Durante la mañana observamos un comportamiento adecuado de la ciudadanía en estaciones del metro y el sistema de buses, acatando el distanciamiento social, aunque en algunos tramos se presentó la única cosa que nadie extrañaba en cuarentena: la congestión vial.

“Me vine en moto desde Castilla y me asusté al encontrarme con el mismo taco de siempre en la autopista Norte, en la glorieta de la Terminal”, contó el vendedor de repuestos Juan Guillermo Velásquez.

La apertura de algunos sectores comerciales reactivó las subeconomías que los rodean. En La Bayadera, frente a los locales aparecieron mecánicos ofreciendo revisiones de motos y empleados de restaurantes proponiendo domicilios. En los semáforos comenzaron a pulular los acróbatas, mecateros y limpiavidrios, pese a que no están autorizados para estar ahí.

El agite otra vez

En la av. la Playa con la Oriental todavía no se ven las habituales aglomeraciones. No hay juego de la bolita ni gente recateando el precio de los cachivaches.

En los bancos persisten las filas de ciudadanos desesperados y desinformados, tratando de hacer trámites. “Tengo 63 años y estoy mamado. Estuve de 5:00 a 8:00 a.m. en La Alpujarra haciendo fila para reclamar la pensión, y me mandaron para esta sede en el parque de Berrío. ¡La fila aquí es peor!”, narró el jubilado Jairo Mesa.

Cerca, dos venezolanos trataban de alegrarles el día y ganar unas monedas con canciones que evocaban el mar.

Caminando por la calle Colombia, Plaza Botero y el sector El Hueco, encontramos establecimientos haciéndole trampa a las medidas gubernamentales, pues no estaban autorizados para abrir. Tiendas de peluches, piñaterías y almacenes de ropa sacaron sus maniquíes caderones a la calle, ofreciendo mercancía que les podría ocasionar una multa de $937.000, según el Código de Policía.

Dentro de los negocios permitidos están las papelerías y librerías, aunque la mayoría estaban cerradas en el Pasaje La Bastilla. Los comerciantes de libros, entre ellos Marlon Grisales, narraron que más allá de la reapertura, les perjudica que los colegios estén inactivos, pues sus principales clientes son los padres de familia que buscan textos académicos y literarios que les piden los profesores.

Según ellos, el C.C. del Libro y la Cultura, que agrupa a libreros, no abrió al público porque su protocolo sanitario apenas está en estudio en la Alcaldía.

Lo mismo les pasó a muchos concesionarios de vehículos en las av. Las Vegas y El Poblado, así como en el C.C. Automotriz. Sus áreas administrativas comenzaron a operar sin clientela, mientras instruyen en los protocolos a los empleados.

El centro comercial que les dio la bienvenida a los usuarios, al menos de forma parcial, fue Monterrey. De los 548 inmuebles y oficinas del establecimiento, están operando las farmacias y las 80 tiendas de informática y tecnología.

Claudia Obando, directora de Servicio Técnico de Samsung Store, indicó que durante el aislamiento estuvieron ofreciendo productos y asistencia domiciliaria, pero que nada reemplaza la experiencia con el cliente en persona. “Antes de la cuarentena atendíamos unos 400 usuarios al día. Ahora, esperamos que en la primera semana tengamos un 40% menos, teniendo en cuenta que sigue vigente el pico y cédula”, aclaró.

Al llegar la tarde, conduciendo por una descongestionada avenida 80, el taxista Uberney Villada hizo su balance de la jornada. “Me levanté indispuesto, pero prendí el carro y no han parado de llegar pasajeros. Me hice $72.000 en cuatro horas, cuando eso era lo que me venía ganando en todo un día. Mejor dicho, ¡ya estoy enrutado!”

FUENTE EL COLOMBIANO

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El dolor de cabeza para pagar a las universidades

Una estudiante de Medicina de una universidad de Medellín critica que su institución no flexibilice los costos de la matrícula. La joven explica que el 50 % de las actividades del semestre que va a iniciar son prácticas y no podrá realizarlas por cuenta del coronavirus. Por eso señala que de los $15 millones que debe pagar en junio, apenas se le descontará el 10 %.

Como ella, decenas de estudiantes de universidades privadas –en las que hay matriculados 2,4 millones de alumnos, según el Ministerio de Educación– en todo el país se han volcado a las redes sociales para pedir que les reduzcan los costos de la matrícula y den más beneficios para los estudiantes durante el próximo semestre.

“Es muy complejo que la universidad no esté en la disposición de darnos una respuesta sobre todo a quienes saldremos a práctica. Además, considerando que muchos tenemos becas y préstamos que no se acomodan a la situación actual. La universidad debería buscar una garantía para nosotros”, dice la estudiante.

El problema está en que las universidades privadas funcionan a partir del cobro de las matrículas cada semestre. Sin embargo, los alumnos denuncian que los precios son excesivos teniendo en cuenta dos cosas: primero, que no es segura la presencialidad de las clases en el segundo semestre de 2020 y, segundo, que la economía de ellos y de sus familias se han visto gravemente afectadas por el coronavirus.

Una de las organizaciones que ha denunciado esto es la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles de la Educación Superior (Acrees). En una carta dirigida al presidente Iván Duque y al Ministerio de Educación la organización hizo tres peticiones: implementar un plan de auxilios para los estudiantes, suspender el incremento de las matrículas y posponer el pago de los intereses.

Alejandra Sánchez Zuluaga, miembro del Comité Ejecutivo Nacional de Acrees y estudiante de la Universidad Javeriana, explica que “la caracterización socioeconómica de quienes asisten a las universidades privadas es de clase media y muchos de ellos están endeudados; el 80 % de los que tienen un crédito con Icetex son de universidades privadas”.

Sánchez añade que si no disminuye el valor de las matrículas y dan más beneficios a los estudiantes, es seguro que habrá una fuerte deserción el próximo semestre, lo que también sería un problema para las universidades. “En la medida de las posibilidades, tienen que reducir el costo y flexibilizar los cobros de los créditos internos con los estudiantes, así como dar garantías para el acceso a la educación”,concluye.

La encrucijada

La realidad es que así como los estudiantes, las universidades también atraviesan un momento complejo. Al menos así lo manifestaron ayer en una carta los rectores de las universidades Central, Jorge Tadeo Lozano, Libre, Pontificia Bolivariana, de Boyacá, Autónoma de Manizales, de América, entre otras instituciones de todo el país.

En la misiva expresaron su preocupación por el futuro al que se enfrentarán. “Estamos ante el riesgo de una alta deserción o reducción sustancial de la matrícula universitaria, que podría llegar a ser superior al 50 %, la consecuente cesación de miles y miles de docentes y personal administrativo, e incluso la desventura de la inviabilidad de algunas de universidades, lo que implicaría un retroceso de muchos años”, expresaron.

En ese sentido, Carlos Mario Lopera, director del Observatorio de la Universidad Colombiana, explica que tienen cubiertas sus necesidades hasta julio, gracias a las matrículas del primer semestre.

“El problema es la incertidumbre que hay frente a lo que se viene para el segundo semestre, porque no se sabe si habrá un regreso a la presencialidad y si esta se da, será en menor medida, pues muchos estudiantes no podrán volver a la universidad por el costo de las matrículas”, dice Lopera.

Entretanto, Jairo Torres Oviedo, rector de la Universidad de Córdoba y miembro del consejo directivo de la Asociación Colombiana de Universidades (Ascún), indicó que “muchos estudiantes no se podrán matricular, porque para muchas familias la prioridad no es que el hijo estudie, sino cómo se recupera económicamente. Será un semestre muy complejo, sobre todo para las privadas, porque viven de la matrícula”.

Con ese panorama, las universidades han ofrecido algunos auxilios para los estudiantes, al tiempo que manifiestan su preocupación que la disminución en sus ingresos significará, irremediablemente, en recortes de las plantas administrativas y docentes. Mientras tanto, quedan en el medio miles de estudiantes que están a la expectativa de saber si podrán continuar con su formación profesional o si, por cuestiones económicas y por el impacto del coronavirus en Colombia, este será un sueño truncado.

FUENTE EL COLOMBIANO

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Si la educación virtual es para siempre, ¿estamos preparados?

Un estudiante de quinto de primaria se conecta a una clase de sociales en línea, comparte la pantalla de su computador y les cuenta a sus compañeros qué pasó con el Florero de Llorente, el 20 de julio de 1810 en Colombia. Ellos le hacen preguntas, él responde algunas y el profesor interviene para ayudarle con las más difíciles. No hay calificaciones por números ni uniformes y la única regla es que todos participen activamente, si no intervienen es como si no hubieran ido a la sesión.

Esa escena, aunque ideal, es la que pinta los salones de clase del futuro pero en el país se ve todavía lejana. ¿Algo así se puede lograr en todos los cursos del colegio, en todas las carreras universitarias y en todas las regiones de Colombia? Expertos en tecnología y educación aseguran que no.PUBLICIDAD

Desde que el mundo comenzó a confinarse, 1.500 millones de estudiantes –más del 90% de la población estudiantil– comenzaron a aprender desde casa, advirtió la Unesco el pasado 8 de abril. En Colombia, no todos los sectores (primaria, secundaria y educación superior) están reaccionando igual, si bien tienen retos comunes: superar la brecha en el acceso a dispositivos y en conectividad y lograr un cambio de mentalidad tanto en los estudiantes como en los profesores. Según los expertos, estos son algunos aprendizajes que le ha dejado la actual crisis a la educación en el país.

La lechuza, la lechuza…

Uno de los desafíos más grandes lo afrontan los profesores y padres de los estudiantes de preescolar y primaria. Eso cuenta Juan Carlos Elles, licenciado en Educación Integral y profesor de Español en primaria en un colegio de Funza, Cundinamarca.PUBLICIDAD

Elles hizo un balance sobre su experiencia enseñando en línea y relató que se siente atrasado para asumir una inminente digitalización y le inquieta qué pasa en las casas de sus estudiantes. “Los de bachillerato tienen más experiencia, su espíritu hacia la rebeldía ante los sistemas establecidos los hace ser menos dependientes de los adultos, pero nuestros pequeños están sujetos aún a la misma ignorancia de sus padres, están en la encrucijada y requieren acompañamiento presencial”, escribió en un informe que entregó a la rectoría de su institución.

También destaca cosas positivas en el informe, como el hecho de que con el tiempo más niños estarán cada vez más acostumbrados a los entornos digitales y el auge de las plataformas que les ayudan a dar clases más interactivas. No solo están las herramientas de videollamadas, sino que en Colombia hay iniciativas gratuitas como TOMi Digital, desarrollada por el Gobierno Nacional, INNpulsa Colombia y Fedesoft, con juegos en línea y recursos para los profesores.

Aquí surge una pregunta: ¿basta con un correcto acompañamiento y las herramientas adecuadas para que el proceso esté terminado? Mickael Martiquet, gerente de adopción tecnológica para el sector educación en Microsoft Colombia, dice que no. Sin importar el nivel, señala, la tecnología le da un impulso al proceso que implica tener una formación pero requiere acompañamiento docente y socialización con otros. Después de todo, uno va al colegio a aprender Matemáticas, Español y Biología, pero también relaciones interpersonales, convivencia y resolución de conflictos.

Lo valioso de ir a la escuela

Con la visión de Martiquet concuerda el filósofo de la Universidad de Los Andes Nicolás Hernández. Actualmente se desempeña como docente de cátedra para la paz en el Liceo San Andrés de Tumaco con la organización Enseña por Colombia en bachillerato. Desde hace un mes prepara los talleres para sus 400 estudiantes desde la fría Bogotá, donde se fue a pasar la cuarentena. Cuenta que solo ha tenido contacto con 70 de ellos, por la enorme brecha que hay de computadores y conectividad. Mucho menos ha podido hacer una clase en Zoom.

Eso no es lo que más le preocupa de lo que el confinamiento ha significado para la educación de los bachilleres. Al pensar en una futura educación completamente virtual, lo desvela que se pierda la experiencia y el relacionamiento.

Hernández cita al pedagogo Carlos Skliar, quien explica la importancia de ir al colegio en su investigación Del estar juntos en educación (2009). Ahí concluye que la convivencia no es tanto evitar los conflictos entre estudiantes sino vivir con el otro en un sentido estricto y aprender a reconocerse y a reaccionar frente al mundo gracias a esa experiencia. “A la mayoría de mis estudiantes les parece aburrido madrugar, tener hambre, sueño y casi todo lo que implica ir a estudiar; pero no se dan cuenta de que el bachillerato está lleno de unos aprendizajes implícitos que llegan producto de convivir con alguien más. Es la etapa para reconocerse, seguir modas si es necesario y revelarse a otras cuantas. Estar con los que no son como uno y compartir un espacio a diario con ellos. Eso es clave antes de empezar la universidad o cualquier camino profesional”, señala.

¿Y la carrera por el título?

Para la universidad las cosas son distintas también. Los datos advierten que muchos de los trabajos para los que hoy están formando las universidades podrían transformarse en el mediano plazo. Un informe de 2019 del Foro Económico Mundial concluye que las competencias básicas necesarias para desempeñar la mayoría de las funciones cambiarán en un 42 % para 2022.

En ese mismo estudio, se advierte que para estar al día con los profesionales que demanda el mercado global, las universidades deberían invertir más del 3 % del gasto total que actualmente se asigna a la educación en habilidades tecnológicas. ¿Eso aplica para todas las carreras?

David Aroesti, director de educación de la plataforma de educación en línea Platzi, dice que la clave es dividir los caminos profesionales. “Existen algunos en donde el título es obligatorio, como la Medicina. Pero también hay muchos caminos que no requieren certificación sino que una persona demuestre que sabe hacer con calidad un trabajo y que tenga experiencia práctica”, explica Aroesti, quien se graduó como abogado pero aprendió ingeniería de software en línea y trabajó para una compañía en Silicon Valley desde México.

De la necesidad de clases presenciales a la vieja usanza, ha sido testigo Sara Fonseca, estudiante de noveno semestre de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia. Cuenta que para ella y sus compañeros esta experiencia ha sido frustrante y que, aunque en otras universidades se usan herramientas como simuladores para apoyar las clases, no hay nada como la experiencia en vivo. “Uno aprende cuando está de turno en un hospital, cuando ve a su profesor suturar a alguien y luego te toca a ti. Esa adrenalina y responsabilidad no la puede reemplazar nada”, dice.

Pero existen opciones cuando se trata de otras carreras. Los jóvenes ahora se enfrentan a un mercado global. Gracias a la tecnología pueden conseguir un trabajo en cualquier lugar del mundo. Plataformas como Fiverr o Torre.co son ejemplos de oportunidades de empleo basados en habilidades. “No conozco un solo entrevistador en la industria de marketing digital y tecnología que pida títulos para dar un trabajo”, asegura Aroesti.

Hay competencias que en este momento son demandadas por muchos, y enseñadas por pocos. El Índice de Competencias Globales de 2019 de Coursera, una reconocida plataforma de educación virtual que nació en la Universidad de Stanford en EE.UU., halló que dos tercios de la población mundial se está quedando atrás en competencias críticas.

La compañía hizo este análisis con inteligencia artificial y cotejó los resultados de 38 millones de estudiantes, que accedieron a más de 3.000 cursos en 60 países y 10 industrias. Esa fue la base para establecer un ranquin en tres grandes áreas, denominadas Negocios, Tecnología y Ciencia de Datos. Cada una está sustentada sobre destrezas o competencias que debe poseer un trabajador hoy (ver Informe).

En Negocios, Colombia ocupa el puesto 30 y está en el grupo de los países competitivos, pero en Tecnología está en el puesto 49, en el grupo de las naciones atrasadas, igual que en Ciencia de Datos, en el que ocupa el lugar 46.

Lo que debe cambiar

Desde que comenzó la emergencia sanitaria, el Ministerio de Educación ha lanzado varias estrategias para mitigar la brecha como el videojuego “BeThe1Challenge”, una aplicación para aprender inglés que se descarga gratis. Para los alumnos de bachillerato está Computadores para Educar, programa en el que planean entregar 83.345 equipos a las sedes educativas del país y que pueden ser enviados directamente a estudiantes de décimo, once y profesores en áreas rurales. ¿Dónde quedan los demás grados o qué modelo funcionaría mejor para solucionar la brecha? (ver Opinión).

A nivel superior lanzaron el Plan Padrino, en el que 126 instituciones se han vinculado para compartir sus buenas prácticas pedagógicas en la virtualidad. Sin embargo, los esfuerzos van más allá, por ejemplo en el cambio del rol del docente, asegura Martiquet, quien ha trabajado con el sector público en transformación tecnológica: “en el pasado el profesor era el que impartía el conocimiento, pero ahora la información está disponible en Internet, entonces debe enseñar a encontrarla en fuentes confiables y también impartir habilidades como el trabajo colaborativo. Las empresas hoy no buscan al que más sepa sino al que sepa asumir retos y trabajar en equipo”.

Y aunque lleguen nuevas formas de aprender, el rol de los profesores evolucione y los oficios se transformen, la interacción social es irremplazable. A eso apuntan Aroesti y Martiquet. Las nuevas plataformas tienen herramientas que permiten ser empático en la virtualidad, como los emoticones, las reacciones, las videollamadas y los fondos interactivos. Lo clave es no olvidar que el proceso educativo integral es una experiencia social, inclusiva, insisten los expertos. No basta con desarrollar o aplicar herramientas nuevas, emocionantes e innovadoras. Hay que pensar cómo la tecnología puede hacer que el aprendizaje digital sea accesible e igual para todos.

Lo concluyó Stefania Giannini, subdirectora General de Educación de la Unesco, en una reunión virtual el pasado abril, con más de 70 ministros de educación de diversos países que batallaban, a su manera, contra la pandemia: “El desafío a futuro supera con creces la cuestión de los dispositivos, las plataformas, los contenidos y la conexión a Internet. Se relaciona con la resiliencia del tejido humano, al apoyo afectivo y la ayuda que se les proporciona a los más vulnerables y frágiles” .

FUENTE EL COLOMBIANO

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Ministerio de Educación Nacional e Instituciones de Educación Superior fortalecen actividades académicas asistidas con herramientas TIC a través del plan padrino, una oportunidad para el crecimiento del sector

El Gobierno del Presidente Iván Duque lidera la suma de esfuerzos y conocimientos para aportar al desarrollo de las actividades académicas no presenciales que adelantan las Instituciones de Educación Superior durante la emergencia sanitaria en el país.

En medio de la emergencia del Covid-19, el Ministerio de Educación Nacional puso en marcha el Plan Padrino, iniciativa que busca promover, a través del principio de solidaridad, el intercambio de capacidades y experiencias pedagógicas entre Instituciones de Educación Superior en torno al uso y apropiación de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en los procesos formativos.

Desde la puesta en marcha del Plan y hasta la fecha, 126 Instituciones de Educación Superior se han vinculado a esta iniciativa; en ella se destaca la participación del 42% de las Instituciones de Educación Superior del País. Esta estrategia ha permitido que las Instituciones trabajen colaborativamente e intercambien buenas prácticas y experiencias pedagógicas exitosas que puedan multiplicarse. De esta manera, el sector de la Educación Superior se ha unido para trabajar en equipo durante esta coyuntura.

Del total de Instituciones participantes, 30 de ellas han asumido el compromiso de compartir sus capacidades y experiencias al vincularse como aliados del programa. Las 96 IES restantes, se vincularon para recibir acompañamiento para fortalecer sus capacidades mediante un plan de trabajo que se desarrollará en los próximos meses. De esta manera, se consolidarán proyectos de innovación educativa y de formación presencial asistida por tecnologías promoviendo su desarrollo en el marco de las políticas de calidad del sector y según la diversidad de cada institución.

El Plan Padrino y el esfuerzo colectivo de las Instituciones, ya está dando sus primeros frutos en la Educación Superior. Este ejercicio ha permitido, por ejemplo, que Instituciones de Bogotá, Valle y Antioquia trabajen con sus pares de San Andrés, Bolívar, Cauca o Putumayo; e Instituciones de la Costa se articulen con Instituciones de Huila y Santander en el desarrollo de cursos, diseño de estrategias de evaluación y planeación logística para la virtualidad.

Asimismo, ha permitido que las Instituciones conformen equipos multidisciplinarios que comprenden líderes en las áreas académicas, administrativas y tecnológicas para brindar acompañamiento transversal a las instituciones, permitiendo generar espacios de trabajo conjunto, teniendo como premisa fundamental la presencialidad mediada por tecnologías y el avance de la educación virtual.

Los procesos desarrollados han girado en torno a actividades de aprendizaje y pedagogía activa, socialización de aulas virtuales, protocolos y rutas de aprendizaje, principios pedagógicos y didáctica en entornos virtuales, entre otros; permitiendo que las Instituciones compartan material de apoyo como manuales, tutoriales y guías de uso para el aprovechamiento de las herramientas TIC y la generación de métodos de trabajo remoto con calidad.

Por su parte, más de 20 universidades han dispuesto de manera abierta y sin costo, recursos de aprendizaje para estudiantes y profesores que están siendo sistematizados por el Ministerio y serán puestos a disposición de la comunidad educativa próximamente.

Con el Plan Padrino, liderado por el Ministerio de Educación, el Gobierno del presidente Iván Duque promueve el trabajo colaborativo entre las Instituciones del sector y fomenta el desarrollo de acciones que permitan acelerar formación virtual, la innovación educativa y la transformación digital en la Educación Superior, y dar continuidad en la prestación del servicio educativo con calidad en todas las regiones del país.

FUENTE MINISTERIO DE EDUCACIÓN NACIONAL

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Medellín pierde $3.500 millones por hora: análisis de Proantioquia

El comercio, la construcción y las actividades inmobiliarias constituyen el top 3 de los sectores de la economía del área metropolitana con el mayor nivel de pérdidas por causa del aislamiento obligatorio, según el estudio “Efectos económicos y sociales del covid-19 y alternativas de política: Un análisis para Medellín y el Valle de Aburrá”, publicado por Proantioquia.

“Para Colombia, nuestras estimaciones señalan que, en el mejor de los escenarios, la economía se contraerá un 1,9 % en 2020”, se lee en el documento en el que participó personal de la Gobernación de Antioquia y las universidades Nacional, de Antioquia, Eafit, EIA, del Rosario y la Cámara de Comercio de Medellín.

Desde esa proyección, el reporte señaló que “una parte no menor de esta contracción en la producción nacional vendrá por cuenta de la economía del departamento de Antioquia y su área metropolitana” (ver Para saber más).

Los cálculos del grupo de investigadores señalan que la cuarentena tiene un costo potencial en términos de producción para Antioquia de cerca de 166.000 millones de pesos diarios, de los cuales 84.000 millones corresponden a Medellín, es decir 3.500 millones por hora. Esto implica que el costo del aislamiento entre el 24 de marzo y el 13 de abril fue de 3,1 billones de pesos (ver gráfico).

Alerta y opciones

Mientras Proantioquia advirtió que con los montos de pérdidas diarias estimadas para Medellín y el Valle de Aburrá quedan en duda la sostenibilidad económica del país, con una estrategia de aislamientos prolongados, es necesario recordar que desde ayer empezó otro periodo de restricciones que irá hasta mayo.

“El presidente Iván Duque volvió a extender al aislamiento nacional hasta el 11 de mayo, por lo que el país completará 48 días en encierro. Sin embargo, se permitió a algunos sectores productivos adicionales reanudar sus actividades habituales”, explicó Camilo Durán, investigador económico de Credicorp Capital.

No obstante, Proantioquia planteó buscar alternativas que procuren la reactivación económica en sectores específicos, los cuales deberían identificarse tomando en cuenta, entre otros criterios, los niveles de riesgo propios asociados a su actividad, el riesgo de operación derivado de las zonas donde estas se ejecutan o el uso medios de transporte alternativos al público, y sus niveles de generación de empleo y valor.

FUENTE EL COLOMBIANO

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Ante la pandemia, los sindicatos del mundo exigimos salud, comida, salvar la población, los trabajadores y las empresas

La crisis económica y sanitaria que se presenta en el mundo por la pandemia del coronavirus tiene que analizarse desde varios puntos de vista. De un lado, están las grandes corporaciones financieras y las multinacionales, en especial las norteamericanas, que ante el confinamiento de más de la mitad de la población mundial, se ven afectadas por el descenso de la actividad económica, principalmente por la reducción ostensible del consumo, de la actividad comercial y financiera de millones de personas; y del otro, ya estaba notificada antes de la pandemia la proximidad de una recesión mundial a consecuencia de la superproducción de mercancías y el gran sobrante de capitales. El sector financiero, que cuenta con el control de la mayoría de los gobiernos de los países, toma las decisiones de proteger sus negocios, sus mercados y sus acciones: primero son sus intereses corporativos, es lo que hemos visto en estos aciagos días, 

Los países denominados en vías de desarrollo tienen mucho más dificultades con la crisis, en tanto que se ven obligados por los organismos internacionales como el FMI, Banco Mundial y OCDE entre otros, a tomar decisiones a la medida de los intereses del gran capital financiero y los monopolios, lo cual riñe con la necesidad de proteger su producción nacional, sus empresas, su mercado interior, sus finanzas y en especial con la protección de la mayoría de la población, que está en condiciones totalmente desfavorables por la aplicación de las medidas de globalización y libre comercio, que los ha llevado a la destrucción de su aparato productivo, endeudamiento sin fin, disminución o estancamiento de su crecimiento económico, empobrecimiento generalizado y saqueo sin límites de sus recursos naturales y su mano de obra. 

Las organizaciones de los trabajadores a nivel mundial, la Central Sindical Internacional (CSI) y la Central Sindical de las Américas (CSA), han tomado nota de la grave situación que atraviesa la humanidad, señalando con claridad que la primera determinación que deben tomar los gobiernos y los organismos internacionales para afrontar la crisis es la de disponer todos los dineros necesarios por parte de cada gobierno que permita resolver en su orden la salud, la comida, los trabajadores y las empresas. Es una acción integral, al unísono y sin pérdida de tiempo, acompañado con decisiones que garanticen el aislamiento social riguroso, las cuarentenas, hasta tanto se pueda disponer de una vacuna que mitigue y neutralice los efectos del covid-19; de lo contrario, el contagio y la pérdida de vidas humanas será incalculable. Los hechos acaecidos en los Estados Unidos, España e Italia deben servir de ejemplos negativos en el tratamiento de la pandemia. Para América Latina se vaticinan mayores desgracias habida cuenta de los frágiles sistemas de salud privatizados y puestos al servicio del negocio y el lucro, además de las precarias condiciones laborales, desprotección sanitaria y de derechos de toda índole que padecen los trabajadores de la salud, potenciales víctimas como ya los hemos visto morir en Colombia y el mundo por el coronavirus.

Los trabajadores y sus organizaciones sindicales a nivel internacional exigen urgentemente replantear las condiciones de las relaciones laborales en el marco de la creación de riquezas y su distribución, que la crisis no se siga descargando sobre los hombros de los trabajadores, que no se arroje a las filas del desempleo a millones de personas; el trabajo es lo único que crea riquezas en el mundo; sólo la actividad de millones de seres en el ciclo de producción, consumo y producción garantiza el desarrollo de una economía próspera e irrigadora de bienestar. Así mismo, los países que no han alcanzado a desarrollarse necesitan condiciones distintas a las existentes que le permitan de manera soberana y libre construir su futuro.

 Que la pandemia del coronavirus sea un punto de reflexión y análisis para todos los trabajadores del mundo y forjemos la más amplia unidad para luchar por los derechos laborales plenos de millones y millones de habitantes de nuestro planeta. 

FUENTE CUT

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