REDUCCIÓN DE SALARIOS A LOS CONGRESISTAS SIGUE EN EL LIMBO

¿Votarán los congresistas el proyecto que reduce sus propios salarios? La posibilidad de que los colombianos sean testigos de este debate y votación histórica está en veremos, ante la apretada agenda legislativa que tiene el Congreso en lo que resta del año.

Esta propuesta, que también le pone tope salarial a servidores públicos y altos funcionarios del Estado, deambula al igual que el resto de iniciativas presentadas en la consulta anticorrupción, sin ponentes y sin debates definidos.

Aunque el mismo presidente Iván Duque acogió las iniciativas anticorrupción y creó la Mesa Técnica con todos los partidos y movimientos políticos, para darle celeridad a los proyectos, los avances de estas iniciativas son pocos o nulos.

Uno de los motivos es la discusión de las reformas política y a la justicia, que han influido en el poco avance de los proyectos anticorrupción, argumento reconocido por Nancy Patricia Gutiérrez, ministra del Interior.

Polémica entre congresistas

Jorge Enrique Robledo, senador y uno de los principales impulsores de la consulta anticorrupción, criticó la voluntad del Gobierno en agilizar estos proyectos.

“Es un hecho que este es un proyecto de ley que está en aprietos porque los amigos de Duque no han sido diligentes en el trámite. Una vez le fue bien a la consulta anticorrupción, Duque se montó en ella en para presentarse como lo que no es”, dijo Robledo.

José Uscátegui, representante a la Cámara y uno de los ponentes del proyecto, dijo que el trámite se ha surtido en los plazos normales de cualquier proyecto de ley y que esta semana presentaría la ponencia.

“Quieren decir que los proyectos están engavetados y no es así. Yo recibí la ponencia el 11 de octubre y en menos de 15 días ya teníamos montada la audiencia pública para dar los últimos retoques y presentar la ponencia esta semana”, dijo el Representante.

También agregó que hay otro proyecto de ley en el Senado que congela el salario de los congresistas, presentado por el Centro Democrático. “Esa es otra forma de plantear la congelación a los salarios. De una u otra forma este tema está bastante adelantado en el Congreso y creo que si le da visto bueno la comisión y la plenaria y la Cámara, se pueden materializar estas reformas”, dijo.

FUENTE EL COLOMBIANO

Gobierno logró formar coalición, pese a no repartir los ministerios.

Los nombramientos técnicos en el gabinete y demás cargos de primer y segundo nivel en el Gobierno, más las controvertidas ideas sobre impuestos esbozadas, a motu propio, por el ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, pusieron a tambalear la coalición de Gobierno en el Congreso de la República.

El excandidato Germán Vargas aprovechó para armar un bloque mayoritario independiente, liderado por su partido, Cambio Radical, con apoyo de La U y el Partido Liberal, lo que hubiera puesto en apuros la gobernabilidad del presidente Iván Duque. No obstante, solo los liberales siguieron ese camino.

La ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, no logró persuadir a los liberales, que respaldaron a Duque en segunda vuelta. Fuera de grabación dos congresistas de ese partido le dijeron a EL COLOMBIANO que “no se iban a regalar” y, al no tener representación en el gabinete, no tenían por qué declararse de Gobierno.

Por su parte el expresidente César Gaviria, director del Partido Liberal, afirmó que le apoyarán a Duque los proyectos que beneficien a los colombianos y cuestionarán los aspectos frente a los cuales tengan discrepancias.

Agregó que no están arrepentidos de haber votado por Duque, pero desconocen cuál será la agenda del Gobierno, además, que no los invitaron a ser parte de la coalición. “Muy seguramente lo vamos a acompañar en muchas cosas y estamos interesados en el éxito del gobierno de Duque”.

La U, la sorpresa

Aunque la mayoría de congresistas de esta colectividad apoyaron a Duque en segunda vuelta, su respaldo en la coalición solo se confirmó ayer, a pesar de la carta enviada por ocho congresistas al director de la colectividad, Aurelio Iragorri, pidiéndole que se declaran independientes, para permanecer como institución y conservar el legado de la paz.

La votación de la bancada fue de 16 por la independencia y 25 a favor de convertirse en partido de Gobierno. Según un senador de ese partido, los senadores Roy Barreras y Armando Benedetti, que lideran el bloque radical o rebelde, proponían la independencia para presionar el Gobierno.

Ante esta decisión el senador Barreras propuso las “escisión” del partido y responsabilizó al Gobierno de la fractura interna. “Tras ocho años de defender la paz (…) no se podían tirar esas banderas (…) sin un mínimo acuerdo sobre esos temas de fondo”.

Benedetti rechazó la decisión del partido, propuso la reunificación liberal con Cambio Radical y una facción de La U y afirmó que se trató de un apoyo a base de “mermelada”.

En contraposición el senador David Name le dijo a este diario que el apoyo no fue a cambio de puestos, sino que no era coherente votar por Duque en segunda y ahora no apoyar su Gobierno. “Al presidente le debe ir bien, para que Petro no sea presidente”.

Los otros partidos que se alinearon al Gobierno, diferentes al Centro Democrático, fueron el Partido Conservador, el Mira y Colombia Justa y Libre. La oposición ya estaba definida hace varios días.

Si bien las mayorías oficialistas no son contundentes, cuentan con aliado dentro del liberalismo y de Cambio Radical para sacar adelante la mayoría de iniciativas que propondrá el gobierno Duque.

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El mensaje que la Consulta le envió a la clase dirigente.

Los pronósticos no eran halagüeños. Desde diferentes regiones reportaban una baja asistencia a los puestos de votación. No había transporte gratuito, ni almuerzos o impulsadores; y la mayoría de los políticos prefirieron pasar de bajo perfil, pero, al final, los resultados fueron una sorpresa electoral.

Que casi 11 millones 700 mil personas se hayan movilizado, de manera libre, a votar la Consulta Anticorrupción da cuenta de que así como con otras reivindicaciones y causas políticas, ya esta no tiene color partidista sino que es un propósito de Nación, pese a no haber logrado pasar el umbral.

Los que votaron poco o nada escucharon a los políticos de uno y otro espectro y tampoco tuvieron en cuenta si varias de las preguntas estaban regladas, caminando en el Congreso, o si eran antijurídicas o no resolvían el problema. Es simple: se pronunciaron contra un mal que carcome el erario, frustra e indigna.

Este mecanismo de participación solo sacó un millón de votos menos de los que obtuvo en octubre de 2016 el plebiscito, pese a que en esa campaña volcaron todos los partidos, el sector privado, las iglesias, las instituciones, las universidades y el Estado pleno.

¿Qué sigue ahora?

Hace dos semanas el gobierno de Iván Duque se estrenó con el primer paquete legislativo en el Congreso, y de los proyectos de ley y actos legislativos que presentó, cuatro recogen aspectos que estaban planteados en la Consulta.

Ahora le pisarán el acelerador a estas propuestas, para aprovechar la efervescencia creada en las urnas y el buen recibo de la causa en la opinión. Pero del otro lado, los partidos de oposición también harán lo propio. Previendo el resultado, desde la Alianza Verde tenían un Plan B: anunciaron su propio paquete de proyectos legislativos, que radicarán mañana, y que responden a esos mandatos.

Varios podrán reñir con los presentados por el Gobierno, pero por unidad de materia terminarán fusionados. Desde el Centro Democrático sus congresistas piden ahora que todos los sectores respalden la propuesta del presidente Duque, y desde la oposición piden al Jefe de Estado apoyar sus proyectos.

Ante los resultados, el presidente Iván Duque, en su primera alocución presidencial, afirmó que la democracia fue la protagonista y lamentó que los votos no hayan sido suficiente para alcanzar el umbral. Sin embargo, destacó la fortaleza del sistema democrático.

“Sin importar los resultados, quedó claro que Colombia no aguanta más corrupción. Estos 11 millones de colombianos que votamos, que salimos a las urnas, enviamos un sonoro mensaje de rechazo al permanente saqueo de los recursos públicos. Es el mismo rechazo que se expresó en las urnas el pasado 17 de junio”.

El mandatario aprovechó para pedirles a los congresistas de todos los partidos responder a este clamor ciudadano con la rápida aprobación del paquete legislativo que su Gobierno presentó contra la corrupción. (Ver recuadro).

La exsenadora de la Alianza Verde Claudia López, ideóloga y principal promotora de la Consulta, afirmó que se hizo historia, porque obtuvo no sólo la mayor votación de cualquier mecanismo de participación sino una mayor a la de cualquier Presidente en la historia de Colombia.

“Con el único incentivo de su conciencia la ciudadanía salió masivamente a votar. La votación le ordena al Congreso y al presidente autorreformarse, aprobar estos siete mandatos anticorrupción y recuperar los 50 billones de pesos que le están robando a los colombianos, en lugar de subir impuestos”.

Óscar Castelblanco, docente de Derecho de la U. Libre, dijo que ahora se deben usar mecanismos eficientes para atacar la corrupción y que para eso son claves la reforma política (listas cerradas y voto obligatorio), a la justicia (calidad de jueces), a la educación, acabar las contralorías departamentales y municipales y poner lupa a las CAR.

“Las promotoras tienen que dar la cara y reconocer que la gente se dio cuenta de que había preguntas antitécnicas e inviables y que se reconozca el fracaso de la misma”.

El centavo para el peso

La personalización que por momentos tuvo el debate sobre la Consulta entre la exsenadora López, el senador Gustavo Petro y el expresidente y senador Álvaro Uribe y varios de sus alfiles, alejó a quienes no querían más polarización.

Pese a que sus promotores dijeron que no se trataba de una revancha política, uno de ellos, el senador Jorge Robledo, del Polo Democrático, manifestó que “El Frente Nacional Duquista obtuvo una derrota”.

Para Jaime Duarte, docente de Gobierno de la U. Externado, no alcanzar la votación suficiente es una demostración de la indiferencia de mucha gente, pero que el mensaje es esperanzador. “Los promotores ayudaron a polarizar mucho y eso no le hizo bien al ejercicio, porque se volvió una cacería de brujas, que no unía si no que desunía”.

En contraposición Pedro Pemberthy, docente de Ciencia Política de la U. Nacional, dijo que fue un fracaso, porque pese a que eran preguntas “taquilleras”, no fueron capaces de motivar. “Les faltó pueblo. La idea era que saliera desde la sociedad civil, no que fuera una pelea entre los mismos”.

El resultado político
Miguel Silva, profesor del Instituto de Estudios Urbanos de la U. Nacional, dijo que fue un resultado histórico, sobretodo por las limitaciones de recursos. “Quedan mal las fuerzas que votaron aprobando la Consulta en el Congreso y luego la sabotearon convocando a la abstención”.

Según Pedro Piedrahíta, doctor en Derecho Internacional y profesor de Ciencia Política de la U. de Medellín, quedó abonado un capital político para un sector alternativo que propone una nueva forma de hacer política.

“Es un símbolo de rechazo, pero así mismo esto no va a resolver el problema de la corrupción. Por otro lado, queda el terreno listo para la candidatura de López en Bogotá y para muchos quemados de las pasadas elecciones que promovieron la consulta”.

A partir de mañana empieza una nueva competencia en el legislativo, porque quedó demostrado ayer que la bandera anticorrupción es popular y de muchos votos.

Habrá una hiperinflación de proyectos para combatir la corrupción, pero los intereses de cada colectividad podrían terminar truncando el mensaje que enviaron los votantes.

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Excandidatos se resisten a perder visibilidad y poder político.

Estuvo varias semanas en una especie de retiro espiritual, no pasaba al teléfono, no opinó sobre la segunda vuelta y se alejó de los reflectores, pero hace dos semanas Germán Vargas superó la tusa electoral y saludó al país con un proyecto de reforma tributaria que ya radicó su partido, Cambio Radical, en el Congreso.

Días antes estuvo a punto de truncar la presidencia del Senado al Centro Democrático y fue decisivo para que cuajara la elección de Felipe Córdoba como contralor General. Sostuvo un encuentro con el presidente Iván Duque y posiblemente su partido se declare como de Gobierno y él se vaya a una embajada, aunque varios de sus copartidarios prefieren ser independientes. También volvió a las páginas de opinión del diario El Tiempo.

Quien sí no espero ni un día sino que desde su discurso en la segunda vuelta declaró su oposición fue Gustavo Petro, ahora senador gracias a la reforma del equilibrio de poderes. Sin que Duque arrancara trinó varias veces contra su futuro Gobierno y algunos de sus nuevos ministros. Convocó a una movilización el día de su posesión, en rechazo a la muerte de líderes sociales y como demostración de poder y rechazo al Gobierno.

Por su parte Sergio Fajardo, después de irse a ver ballenas al Pacífico y defender el voto en blanco en segunda, reapareció para agradecerle al presidente Juan Manuel Santos por su trabajo por la paz; se reunió con los líderes de Compromiso Ciudadano y, en redes, más que en la calle, promueve la Consulta Anticorrupción.

Humberto de la Calle retomó su columna en El Espectador, y aunque también apoya la Consulta, no ha figurado mucho en lo político, pero sí en la opinión. Su partido está jugado con Duque, camino que no quiso seguir el exjefe negociador en La Habana.

¿Listos para 2022?

Según Juan Carlos Rodríguez, codirector del Observatorio para la Democracia de la U. de los Andes, los líderes políticos buscan mantener vigencia en la medida en que, de forma personal o en relación con su proyecto político, tengan ambiciones en el futuro próximo.

“El caso raro, en realidad, no es el de los otros sino el de De la Calle, que se explicaría porque él no parece tener ambiciones personales y no lidera un proyecto político en sí”.

Al respecto John Fredy Bedoya, docente del Instituto de Estudios Políticos de la U. de Antioquia, afirmó que los excandidatos están en campaña constante, buscan mantener aliados y cercanía a sus electores para tener climas de opinión favorables para 2022. “Eso requiere estar en la escena pública y mantener control sobre el ejercicio del Senado y del presidente Duque”.

Para Carlos Builes, docente de Ciencia Política de la U. Pontificia Bolivariana, Petro quiere ser cabeza de la oposición y prepara su partido para 2019; Fajardo no está pensando en gobierno o candidaturas, pero sí en fortalecer su estructura para las regionales, mientras que Vargas quiere que su partido sea valorado.

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Santos apoya reforma pensional de Duque.

El presidente de la República, Juan Manuel Santos, señaló este lunes en el marco de un conversatorio que se desarrolló en la Cumbre Concordia Américas, que está de acuerdo con la propuesta de reforma pensional que propone el presidente electo Iván Duque.

“Hay una reforma que no logré sacar adelante y es la reforma pensional. Nuestro sistema pensional es muy injusto. Se están subsidiando las pensiones más altas y esas personas tienen un costo muy alto. Por eso se requiere una reforma pensional, porque el peso del gasto en pensiones está aumentando a un ritmo muy rápido. Esto ha sido ya anunciado por el nuevo Gobierno y por supuesto estoy totalmente de acuerdo”, manifestó.

Duque en su campaña presidencial afirmó que no está de acuerdo con aumentar la edad pensional y por el contrario sostuvo que se debe formalizar la base de los cotizantes.

El mandatario electo también aseguró que se necesita unificar los regímenes de prima media y los privados a través de una transición, así como bajar las pensiones a los expresidentes.

Santos también agregó que Colombia sigue con una economía demasiado informal, pese a que en su gobierno se han formalizado más del 50 % de los empleos en el país.

El respaldo a la reforma pensional por parte del primer mandatario se dio en un conversatorio con David H Petraeus, exdirector de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), en el marco de la Cumbre Concordia Américas que se realizará hasta este martes en Bogotá.

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Crisis de los partidos tradicionales genera cisma entre liberales.

Como en las épocas del proceso 8.000 el Partido Liberal está en crisis, sus miembros más representativos se han ido desvinculando de la colectividad. El punto de quiebre fue la adhesión por parte de los liberales a la campaña del recién elegido presidente Iván Duque lo que muchos en la colectividad consideran una inconsistencia ideológica.

La factura se la pasan muchos de sus miembros al actual director, César Gaviria, pues fue bajo su batuta que el Partido Liberal se opuso al segundo gobierno del expresidente Álvaro Uribe y hoy dio la voltereta y se dedica a acompañar al candidato del Centro Democrático.

Desde el anuncio de Gaviria de sumarse a Duque varios de los hoy congresistas montaron rancho aparte y no apoyaron ni siquiera el anuncio de adhesión. Quienes no están con el expresidente son: Juan Manuel GalánJuan Fernando CristoLuis Fernando Velasco Horacio José Serpa.

La molestia de los congresistas es evidente y es que muchos de los grandes electores del 2014 se retiraron de la colectividad o piensan irse.

Divididos

Sin embargo, los caminos de la disidencia tampoco están definidos. Galán lucha por revivir el Nuevo Liberalismo, creado por su padre, Luis Carlos Galánen 1979 como una alternativa para los liberales que no creían en la institucionalidad de la colectividad.

“La Unión Patriótica y el Nuevo Liberalismo sufrimos exterminio por parte de fuerzas paramilitares. En el Magdalena Medio fueron asesinados más de 50 concejales que pertenecían a este movimiento y pese a que se nos reconoce el exterminio la Sección Quinta del Consejo de Estado determinará si nos devuelve la personería jurídica”, aseguró Galán.

Por otro lado, el exministro y excandidato de la consulta liberal Juan Fernando Cristo afirmó que quiere “hacer un movimiento diferente con gente de todo el país: víctimas, jóvenes independientes, personas de izquierda. No solo liberales. Esto no es una disidencia es un movimiento ciudadano fuera del liberalismo ”.

Según Enrique Serrano, profesor de la Universidad del Rosario, el Partido Liberal muestra no solo atomización sino la tendencia a apoyar otros movimientos con más fuerza y en este escenario, “la culpa no sería solo de César Gaviria, tendría una parte, pero no toda. El partido estaba condenado desde antes. Cualquiera que fuera el director tendría ese problema”. Agregó que debido al difícil panorama que tienen los liberales se “rearman constantemente según la contienda política de turno. El partido juega en muchos tableros y le toca ser imaginativo para conservar los votos que de otra manera perdería irrevocablemente”.

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